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LA CAPILLA SIXTINA
La Capilla Sixtina es uno de
los más importantes atractivos que esconde Roma, y es que sus
frescos y sobretodo su impresionante bóveda no tienen igual en el
mundo.
La Capilla Sixtina se
construyó entre los años 1471 y 1484 bajo encargo del Papa Sixto
IV (de ahí el nombre de Capilla Sixtina, aunque en sus orígenes
se llamó "Capilla Palatina"), y su interior fue
decorado con frescos de los mejores pintores de la época, si bien
lo que más destaca es el impresionante trabajo que realizó
Miguel Angel, especialmente en la bóveda y en "El Juicio
Final".
Se podría decir que en las
pinturas de la Capilla Sixtina hay tres partes principales, los
frescos laterales, (que representan a un lado escenas del Antiguo
Testamento y al otro del Nuevo Testamento), la bóveda y "El
juicio Final".
Los frescos laterales
representan escenas de la biblia, y estaban secundados en su
origen por tapices traídos de Flandes, aunque tras el saqueo de
Roma estos tapices fueron en su mayoría destruidos, a excepción
de siete de ellos que se conservan en Londres.
La bóveda en principio
tenía una decoración sencilla obra de Pier Matteo d´Amelia,
quien dibujó un cielo estrellado. Años después, el Papa julio
II encargó a Miguel Angel pintar a los 12 apóstoles, aunque este
insistió en que se realizase un proyecto más ambicioso,
consiguiendo finalmente salirse con la suya y realizar la
maravilla que hoy en día sigue despertando admiración en todo el
mundo.
El Juicio Final o el Juicio
Universal está considerada la obra más perfecta de Miguel Angel,
y su realización le llevó seis años. Pese a su
perfección la obra sufrió una pequeña modificación, y es que
la representación de figuras desnudas causó un cierto revuelo en
la época, por lo que se encargó a Il Braghettone que colocase
unos discretos taparrabos en las figuras que no estuviesen
vestidas, taparrabos que en buena parte fueron eliminados al
remodelarse la Capilla Sixtina entre los años 1980 y 1994.
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